El acusado durante el juicio / CABALAR (EFE)

42 años de cárcel para el asesino de dos niños mellizos en A Coruña

Rocío Beceiro. Lama y Asociados

El Tribunal ha condenado también a la madre de los niños a una pena de 11 años por sendos delitos de homicidio imprudente

“No pude controlarme”

El País.

Los dos mellizos de A Coruña brutalmente asesinados a golpes en su domicilio familiar, en agosto de 2011, no solo fueron víctimas de malos tratos habituales por parte del autor confeso de su crimen y compañero sentimental de su madre, Javier Estrada Fernández, sino también por su propia progenitora desde “el inicio” de su vida. Los pequeños “vivían en una situación de violencia permanente en su hogar”, según considera probado la Audiencia de A Coruña en la sentencia en la que condena a ambos adultos tanto por este doble crimen como por su “habitual conducta violenta” con los dos” menores.

A Estrada Fernández, se le impone a un total de 42 años y medio de prisión por dos delitos de asesinato, otros tantos de maltrato familiar, así como coautor de malos tratos habituales. La madre de los pequeños, María del Mar Longueira, también es condenada a 11 años y siete meses de cárcel por sendos delitos de homicidio imprudente, cuatro de maltrato familiar, y coautora de malos tratos habituales. La convivencia de los dos niños, que tenían 11 años cuando fueron asesinados, “fue difícil desde su inicio” con su madre, a la que el tribunal reprocha tanto su pasividad como su agresividad. Los mellizos eran víctimas de “frecuentes golpes”, bofetadas o tirones de orejas, gritos e insultos por parte de su madre, que también residía con otro hijo adolescente y la abuela de los niños.

Más violencia

En 2010, al irse a vivir con su nuevo compañero sentimental, el que iba año y medio después a matar a golpes a los dos pequeños, “el comportamiento violento de la procesada con sus hijos no sólo continuó, sino que se exacerbó por la presencia del acusado”. Estrada “no aceptaba” a los hijos de su pareja y también mantenía hacía ellos “una actitud absolutamente agresiva”.

Longueira estaba trabajando cuando sus hijos fueron golpeados con saña hasta la muerte en el domicilio que compartían con su asesino. Pero el tribunal la considera culpable de homicidio involuntario dado que “era consciente de la conducta violenta· de su compañero con los mellizos, y dejarlo a su cuidado, aquel fatídico 21 de agosto de 2011, “implicaba riesgo evidente de daño· hacia los menores. En cuanto a Estrada, la Audiencia considera probado que mató a golpe a los dos niños “con la conciencia y la voluntad de acabar con su vida”.